jueves, 16 de julio de 2009

Hoy Dios te dice lo siguiente:
Pero tú, mi siervo, a quien he escogido, simiente de Abraham, mi amigo: Te tomé de los confines de la tierra, te llamé de los rincones más remotos, y te dije: "Tú eres mi siervo." Yo te escogí; no te rechacé. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa". Isaías 41:8-10 (NVI)Recuerda que "no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado". Hebreos 4:15 (Nueva Versión Internacional)"Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados". Hebreos 2.18 (NVI)"Cuando a Dios le agrada la conducta de un hombre, lo ayuda a mantenerse firme. Tal vez tenga tropiezos, pero no llegará a fracasar porque Dios le dará su apoyo". Salmos 37.23-24 (BLS), "Haré que seas para este pueblo como invencible muro de bronce; pelearán contra ti, pero no te podrán vencer, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte --afirma el SEÑOR--. Jeremías 15:20 (NVI)Recibe en este día lo que Dios tiene para ti.

jueves, 2 de julio de 2009

La omnisciencia de Dios

Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.1 Pedro 2:24.


Oh Señor, tú me has examinado y conocido.Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos.Salmo 139:1-2.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.Salmo 139:23-24.

La omnisciencia de Dios

Dios ve, oye y conoce todo, incluso nuestros pensamientos más secretos. Ante él nadie puede disimular ni ocultar sus malos sentimientos. Lo que se hace a escondidas, a espalda de todos, algún día será puesto en plena luz.
Los problemas que encontramos, pequeños o grandes, a veces nos dejan desconcertados, y suspiramos: –¿Por qué Dios no interviene? Podríamos pensar que él no se interesa por nosotros. Por eso a menudo repite claramente en su Palabra que él ve todas las injusticias: “Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba” (Lamentaciones de Jeremías 3:36). A su debido tiempo, Dios juzgará todo con perfecto conocimiento “según la obra de cada uno” (1 Pedro 1:17).
¡Nadie puede escapar de la mirada de Dios! (Salmo 139:7-8). Según la relación que mantenemos con Dios, o nos molesta su mirada, o nos tranquiliza. Si conozco a Dios sólo como juez supremo, seguramente que no me sentiré muy cómodo. Pero si por la fe le he recibido como Padre en Jesús, como el que me ama y me ha perdonado, entonces estaré feliz de saber que nada se le escapa: ni mis problemas, ni mis preocupaciones, ni mis dudas, ni mis penas… Al contrario, cada una de mis circunstancias me invita a acercarme aún más a él.

viernes, 8 de mayo de 2009

UN DEVOCIONAL PARA TU VIDA

El desierto es un lugar que ningún cristiano desea atravesar pero es necesario pasarlo. Es allí donde Dios saca lo mejor de nuestras vidas, cuando estamos en el trato del señor, la palabra dice humillaos pues bajo la poderosa mano del Señor y el os exaltará cuando fuere necesario. Después de la lluvia sale el sol, después de noche siempre amanecerá luego de la tormenta viene la calma. Tres veces oro el apóstol pablo para que Dios le quitara un aguijón en la carne pero el Señor le dijo bástate de mi gracia porque mi poder se perfecciona en ti, bendita gracia que nos sostiene y que nos lleva de victoria en victoria de triunfo en triunfo porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos.

QUE EL SEÑOR TE BENDIGA Y TE FORTALEZCA CADA DÍA

lunes, 20 de abril de 2009

Bástate mi gracia

Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia;
en todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre…
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:12-13.


“Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento… Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? (Marcos 4:37-41).

He aquí algunas reflexiones de un creyente del siglo XIX: «Señor, no permitas que en los momentos más difíciles temamos o lloremos como si tú ya no estuvieses ahí o como si tu gracia no nos bastase. En la tranquilidad o en la tempestad, en la enfermedad o en la salud, en la abundancia o en la escasez, gozando de los lazos de amor del círculo familiar, al pie de una cuna o de una tumba o en la soledad… sabemos que tu gracia nos bastará siempre.

Cuando todo llegue a faltarnos, cuando todos nuestros apoyos terrestres se derrumben bajo nuestros pies y cuando andemos por el “valle de sombra de muerte”, en ese momento cuando ya no tengamos ni salud, ni dinero, ni gloria, ni el amor terrenal… tu amor nos dirá más claramente que nunca tu eterna palabra: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9)».